KERESISMO Y ELECCIONES

13 de julio del 2022

KERESISMO Y ELECCIONES EN COLOMBIA

Por: Juan Carlos Uribe Marulanda

En días y semanas pasadas de efervecenca sentimental por el resultado electoral en el cual el candidato de centro-izquierda, Gustavo Petro, ha logrado convertirse en presidente de la República de Colombia, me han llamado la atención varios mensajes de “felicitación” por este hecho de parte de familiares y amigos, hasta de otros países me han llegado amablemente estos, ya que yo voté por el proyecto del PH (Pacto Histórico). Sin embargo me ha quedado un sabor agridulce por estas muestras de reconocimiento, ya que en primer lugar yo sólo fui un simple votante y defensor por redes de esta parcialidad política, y no pertenezco a la estructura organizativa de esta coalición y por tanto creo que no merecía ninguna felicitación. Esas felicitaciones deben ser para integrantes y activistas del PH, que son quienes han trabajado a fondo, y a tal efecto han puesto la voluntad, el alma y cuerpo para efectivizar este logro. Y en segundo lugar, no debe haber felicitaciones por un proceso electoral como este, ya que esto no es un partido de fútbol o cualquier otro tipo de competición que se ha ganado, o una graduación escolar o universitaria, no, esto es algo mucho más serio y profundo y más para un país como Colombia, es en realidad un movimiento de la estructura social para lograr mecanismos de defensa de ciertos sectores que articulan la misma y que se manifiestan en la expresión de esta buscando nuevos derroteros sociales, políticos y económicos; una sociedad que ha vivido en medio de una erupción volcánica estructural y que quiere cambiar rotundamente ese estilo de vida, involucrándose en la escogencia de un camino alternativo para erradicar las miasmas de su pasado, por tanto no es una cuestión de felicitaciones. Es como si felicitáramos una galaxia por rotar, formar cúmulos, nebulosas y nuevas estrellas, no, eso es parte de su evolución.

Unos breves antecedente. No voy a involucrarme a fondo en campos espinosos como explicar todo el bagaje por el cual el PH se impuso en las elecciones, ya que este no es propiamente el objetivo central de este breve escrito, muy “someramente” podría decir que estas se pueden englobar en varios aspectos traumáticos como la desigualdad, la pobreza material, la terrible corrupción o la intolerancia política que se expresa en violencia social entre otras. Repito, no haré énfasis en los anteriores rubros, sin embargo es menester dar un minúsculo repaso: respecto de la primera, según la clasificación del BANCO MUNDIAL, Colombia para el año 2019  era el catorceavo país con mayor inequitatividad en la distribución del ingreso a nivel mundial, ocupando el puesto 146 entre 159 con un Gini de 0.508 –el Gini  igual a uno es que todo el ingreso se concentra en un solo propietario o grupo y cero es distribución igualitaria del ingreso entre todos los participantes sociales: la Unión Europea tuvo un Gini de 0.308-, hecho que se agrava aumentando este en el 2020 a 0.542 en plena pandemia y colocando a Colombia como el séptimo peor país en el mundo a nivel de distribución del ingreso entre 158, dato este recogido en el informe de esta entidad mundial, que se caracteriza por no ser ni comunista ni castrochavista, y a pesar que está demostrado que la pandemia produjo una mayor desigualdad mundial, se verifica con esto que los mecanismos económicos gubernamentales para el manejo del covid en Colombia, fueron peor usados en este país que en el promedio mundial, tal vez debido a que se favorecieron las grandes empresas, especialmente las financieras sobre las pequeñas o el ciudadano de a pie.

Respecto de la pobreza, a partir de datos del DANE, se observa que la pobreza monetaria desde el 2013 ha permanecido casi igual, cuando obtuvo un guarismo de 38.3%, en el 2020 este rubro se ubicó en el 42.5% y en el 2021 bajó a 39.3%. La pobreza monetaria extrema, aumentó desde el mismo año 2013, cuando pasó de 10% a 15.15 en 2020 y 12.2% en 2021. Desde 2016 la pobreza monetaria extrema comenzó a subir. Que quiere decir someramente esto? los gobernantes colombianos han pretendido mantener inalterable el modelo económico neoliberal que genera medidas normativas que favorece el gran capital y al respecto el expresidente Santos en el proceso de paz con las FARC le decía a su secretariado que “el modelo no se negociaba”, sin embargo a tres décadas de su implementación, los efectos del modelo “innegociable” se reflejaban en estos datos, donde la pobreza permaneció igual para los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Dicho de otra manera, sumando los promedios en estos nueve años de los dos rubros, (37.14 y10.2) se observa que casi la mitad de la sociedad colombiana, más de 21 millones de personas para ser más concisos según datos del mismo DANE, viven en pobreza material; esto ha desembocado en la terrible situación de que según este ente estadístico, la población que solo consume dos comidas al día, es el 24,6% de la población total mientras que para marzo de 2021 fue del 30%. Aunando a lo anterior, la pobreza multidimensional, o sea aquel rubro que involucra aspectos como la educación, trabajo, salud, vivienda etc. si ha ido bajando paulatinamente desde hace más de 15 años, pero se ubicó en un 16% en 2021 según el mismo ente. Por tanto la mirada social es que la pobreza es una enfermedad crónica en la sociedad colombiana, a pesar de no estar bloqueado este país económicamente como Venezuela, Cuba, Irán, Rusia o Corea del Norte, y los distintos gobiernos ante la evidencia de que estos datos se comportan como una constante, lo que demuestran es que no han hecho nada significativo de fondo para superarla, tal vez por dogmatismo ideológico, disonancia cognitiva, o por favorecimiento de oligarcas del sector financiero quienes financian sus campañas electorales.

La corrupción tampoco lo mencionaré a fondo, como factor de triunfo del PH, así sea un punto grave, aunque si tuvo incidencia en este triunfo. A este respecto Gustavo Petro tiene un récord de ser un político que ha desenmascarado muchos corruptos y paramilitares incrustados en el congreso o en su propio partido político el Polo Democrático en ese entonces, al punto de enviarlos a la cárcel. Según Transparencia Internacional, en 2021, Chibchombia ocupó el lugar 87 entre 180 países en percepción de la corrupción por parte de sus ciudadanos, con 39 puntos (entre mayor el puntaje, menos percepción ciudadana de país corrupto, por ejemplo el país mejor ubicado latinoamericano es Uruguay con 73 puntos posicionado en el puesto 18), y desde 2011, Colombia ha obtenido calificaciones que están entre los 36 y 39 puntos, permaneciendo en un estancamiento desde hace una década sin variaciones estadísticamente significativas. NO, en realidad no quiero tocar estos temas, que pueden explicar hasta cierto punto el enamoramiento de una parte significativa del electorado colombiano por esta corriente política.

Entrando en materia, se puede decir que en Colombia ha pervivivído un olor simbólico nauseabundo que pulula en los aires de la sociedad colombiana desde hace muchas décadas, para ser más específico desde hace 206 años, concretamente desde 1816, año en que cesó el periodo denominado “La Patria Boba” y eso lo han internalizado inconsciente y reactantemente los votantes del Pacto Histórico, un tufo que ha sido acompañado de gladiolos y ataúdes en fúnebre comparsa maquiavélica. Este fétido hedor se ha materializado, mencionado muy someramente, en la violencia que han sufrido varios sectores de la sociedad colombiana, especialmente los de izquierda, los campesinos, los estudiantes, los sindicalizados y en los últimos años los líderes sociales, anexando el genocidio silencioso sufrido por los 6402 jóvenes de bajos ingresos asesinados por el ejército en el llamado caso de los falsos positivos, los casi 300 ex farianos firmantes del pacto de paz desarmados también inmolados, y eso sin contar el genocidio político –categoría no aceptada por las NACIONES UNIDAS- del partido UNION PATRIOTICA investigadas por la JEP, produciendo maquiavélicamente las 5.733 víctimas, de las cuales 4.616 fueron asesinadas y 1.117 desaparecidas, o el último exterminio por decenas de los jóvenes durante el paro nacional del 2021, especialmente en Cali y Yumbo, o los miles de masacres y desplazamiento en Colombia, siendo este país el que ocupa el primer lugar en desplazamiento interno a nivel mundial, incluidos en los 9.294.225 de víctimas del conflicto armado según el RUV, 50.679 personas desaparecidas forzadamente, 37.567 personas secuestradas, 10.437 casos de tortura, y aunando las miles de victimizadas por las varias guerrillas de extrema izquierda. Hay muchos rubros que aquí no se mencionan, pero que en realidad hacen más dantesco el escenario de violencia por décadas. En realidad esta fetidez política se convirtió en una pesadilla sin fin, que vivieron varias generaciones de colombianos, con Freddy Krueger vestido de presidente, congresista, paramilitar, militar, guerrillero, sicario etc. y que aparecía como en la película en formas oníricas patéticas, pero en realidad era una pesadilla que vivieron los colombianos en estado de vigilia. A pesar de este ropaje múltiple del personaje mnésico, surge la pregunta: porque ganó el candidato de izquierda en las elecciones? Sería porque fue una violencia que instigaron mucho más las fuerzas de extrema derecha que las de izquierda?, y este remanente de fetidez mortesina «del cual el votante de extrema derecha no se quería preguntar», tal vez ni le importaba ya que su deseo era conservar el “modelo innegociable”, muy en sintonía con las oligarquías del país, lo asumió en su alma y corazón el votante de izquierda , ya que era mayoritariamente a ellos los que las cuchillas de los dedos de Freddy Krueger más atormentaban desde hace décadas, aunque a decir verdad a este sueño de cambio se sumaron centro derechistas con anhelos de cambio.

Keresismo

A partir de lo anterior, hay una mirada que es crucial para reparar este hecho de atracción del electorado a favor de Gustavo Petro y Francia Márquez, cual es abordar lo que le llamo: la visión keresiológica del asunto.

Porqué el término keresismo será aplicado a Colombia?, en realidad es un neologismo propio que he tenido que extraer de la mitología griega. Según esta mitología, Tanatos o Thanatos (Θάνατοσ) era el dios griego de la muerte, identificable con los dioses latinos Mors y Letun; pero no era el dios de la muerte violenta, ya que su principal función en la civilización clásica, Tánatos en compañía de su hermano Hipnos, -quienes eran hijos de la noche, son los dioses gemelos que en los periodos Arcaico y Clásico, entre los siglos VIII y V a. de C.,- eran ser encargados del paso preliminar en la conducción de las almas de los difuntos hacia el inframundo, aunando que era asociado a la muerte heroica sucedida en la plenitud de la juventud, mientras su hermana Ker y las Keres en general, también hijas de la noche, son asociadas a la muerte violenta. Para darnos una visión del comportamiento de las keres retomaré unos breves fragmentos de la Teogonía de Hesíodo: Parió la noche al maldito moros, a la negra Ker y a Tanato: parió también a Hipnos y engendró la tribu de los Sueños.…. Parió igualmente a las Moiras y a las Keres, vengadoras implacables: {en capítulo 1 Teogonía,}….[Allí se  arrojaban Eris y el desorden; y allí la funesta Ker, con un guerrero vivo, recién herido, y otro ileso, a otro muerto, le arrastraba a duras penas de ambos pies; un manto tenían en los hombros, enrojecido con sangre humana; miraba de modo horrible y rugía con grandes alarido..]: {en cap. El Escudo}…..Detrás de ellos, rechinando sus blancos dientes, las sombrías keres de terrible mirada, tremendas, sanguinarias y espantosas, reñían por los que iban cayendo. Todas a una se lanzaban a beber la sangre tan pronto como cogían a uno ya muerto o que caía recién herido, echaban sobre él <al mismo tiempo>, sus largas uñas; y su alma bajaba  hacia el tenebroso tártaro. Luego aquellas, cuando saciaban su corazón de sangre humana, lo tiraban hacia atrás. Y regresando otra vez se precipitaban en el tumulto y fragor del combate….todas sostenían violenta lucha en torno a un solo hombre y se miraban entre sí de forma horrible, con ojos de furia; y en el se empleaban por igual sus uñas y sus desaforadas manos: {en Cap Escudo}.….

Como se puede observar, estas diosas griegas eran terribles, vivían   de la violencia mortal, la instigaban, y de allí se nutrían de salsa sanguinolenta y halo de dolor. En realidad Tanatos era un buen dios de la muerte, un simple guía, mientras que las keres eran mucho más cabronas que él. El psicoanálisis, especialmente el freudiano ha trabajado especialmente con Thanatos, para imbricarlo en las pulsiones de muerte, sin embargo las keres pueden jugar un papel más crudo en este universo analítico. No quiero meterme por caminos pedregosos,  sólo quiero aplicar un poco la lógica keresista o análisis keresiologíco, como posible disciplina naciente, al campo de la violencia colombiana, donde Freddy Krueger y las keres, harían un equipo felizmente complementario.

Creo que cualquier relación de las keres con los combatientes violentos de la realidad colombiana saltan a la vista. Las keres se alimentaban de la muerte como lo han hecho durante décadas o dos siglos gran parte de los combatientes colombianos, por tanto no es de extrañar que ese acto de jugar al fútbol de parte de paramilitares de extrema derecha colombianos con las cabezas de los decapitados por ellos, eran actos keresistas, o el descuartizamiento del cuerpo a los que les llamaban cortes, hechos por los combatientes ultraconservadores en la violencia de los cincuenta del siglo pasado en el cuerpo de los liberales, también se ajustaban a esta lógica keresista. El secuestro practicado por las guerrillas de extrema izquierda eran actos keresistas, el descuartizamiento que hizo la policía contra algún joven durante las jornadas del paro del 2021 y abandonada su cabeza en un lugar público es un acto keresiano, el degollamiento de niños por parte de paramilitares para dar mensajes aterrorizante son actos influenciadas por las keres, las violaciones de niños por parte de pederastas tanto de la guerrilla como de los paramilitares o policías son actos de lógica keresiana, los mas de mil líderes sociales asesinados en los últimos años, es un acto aupado por las keres, las masacres con sevicia ejecutadas por mercenarios del gran capital agrario como la del Salado y otras con el fin de desplazar y dar mensajes a la guerrilla son actos keresistas, la masacre de Tacueyó hecha por dos psicópatas paranoicos líderes guerrilleros de izquierda contra más de cien jóvenes guerrilleros fue un acto keresista, el genocidio continuado de más de mil profesores asesinados pertenecientes a FECODE es un acto influenciados por las keres, los disparos a mansalva de la policía contra los jóvenes protestantes que amputaron decenas de ojos, son actos keresianos, los 6402 asesinatos sin compasión de falsos positivos, es un exponente del keresismo, el genocidio contra la UP es un acto keresista etc. Por tanto como se puede observar, el keresismo es un acto donde se han saltado las fronteras éticas de la lucha normada, un acto -racional o irracional-, impulsivo o planificado donde la sevicia y la psicopatía hacen acto de presencia, en un contexto de guerra o batalla declarada o no declarada y donde se presenta un desborde de cualquier tipo de insensibilidad humana, que busca además producir el máximo nivel de dolor a la contraparte, generar terror, humillar al contrario, debilitarlo, infringiendo cualquier normatividad de la guerra, irrespetando la dignidad del otro. O sea, el keresismo es la exacerbación de la maldad en medio del conflicto, es el océano de los crímenes de guerra o de lesa humanidad, es la crueldad aplicada en su máxima expresión, sin límites, donde la única frontera es el nivel de sevicia del keresista. Así como las keres se alimentan de la sangre, así mismo los keresianos se alimentan de esta mismo fluido ya sea directa o indirectamente; aplicando al caso colombiano, la sangre del contrario les genera a los ketesistas poder a través del pánico inflingido a la sociedad, o tierras compradas a bajo precio después de una masacre, o ascensos, descansos o dinero a militares después de un falso positivo, o posibilidades de ascenso político a funcionarios gubernamentales, o dinero producto del secuestro o extorsión para continuar financiando la guerra los insurgentes guerrilleros. Las keres, como asociadas a Ares, se alimentaban de la sangre, la violencia y el dolor, los combatientes colombianos, asociados a la Cia, a los grandes empresarios nacionales e internacionales, políticos de alto nivel hasta presidencial que se mantienen en lo alto del poder generando un estado keresiano o fuerzas oscuras externas de cualquier ideología, llámenles en su día izquierda o derecha, también se han nutrido deleitosamente  del sanguíneo sabor.      

Exorcismo keresista y Catarsis social. Voy a retomar un gesto que con seguridad se repitió en “ millones” de personas, para intentar retro-excavar en la psicología social de ese sector votante del PH; después de conocerse el resultado definitivo y saber que Petro era el seguro presidente: casi todo este conglomerado irrumpió en llanto; algunos lo hacían muy pausadamente, o sin extralimitarse, sin embargo en casi todas las personas observé que entraron en una especie de catarsis psicosocial que se confundía con el ámbito de lo sentimental, cuya expresión formal fue el no poder controlar las rebeldes lágrimas. Es algo que no había visto nunca ni en otros países. Porqué esta reacción? Interpreto que la gente asumía que era el posible segundo “cese de la horrible noche”, y al fin se abría una compuerta de esperanza para acabar con esa violencia ancestral, ese estatu-quo de keresismo de mínimo dos siglos, la posibilidad de entrar en el mundo de la civilización donde el respeto a la vida es la meta a alcanzar; se abría la oportunidad de que no asesinaran más líderes sociales, no más muertes violentas de jóvenes protestantes o que le sacaran sus ojos, no más genocidios contra partidos políticos, no más masacres o desplazamientos forzados masivos a campesinos, asesinatos de estudiantes, sindicalistas o líderes de izquierda esencialmente. El alma circulante fue de esperanza futura, por fin estas mayorías sensibles “piensan” que irán a tener un gobierno que les representen a si mismas y no al gran capital, pero por encima de todo un gobierno que acabará con el keresismo estatal o clasista. Esa esperanza de cambio fue lo que se internalizó en el alma de los votantes y que se encarnó en un sincero llanto de esperanza, ante la posibilidad de eliminar esa violencia tan descarnada contra los más diferentes o vulnerables. Fue un anti-conjuro o exorcismo hecho por una gran masa electoral para expulsar el espíritu del keresismo con al menos doscientos años de horror, de terrorismo político o clasista incontrolable, acto de limpieza del aroma fúnebre que venía impregnado en los bebés que nacían desde hacía muchas décadas.

Voy a retomar un solo caso, entre miles o millones de este suceso de masas interconectada en un solo estado de conciencia en esos momentos puntuales, donde se repara la posible liberación “en el imaginario social” de los luctuosos actos keresistas en Colombia: en un video de una youtuber activista llamada Lalis, que creo personifica muy bien la personalidad social de este tipo de votantes, un joven que le antecede llora muy emocionado al frente de un computador cuando se entera que Petro ha ganado las elecciones, no puede pronunciar palabras de la emoción sentida en sí mismo y GRITA desde lo más profundo de su ser social: GANAMOS. Posteriormente la joven Lalis dice en medio del llanto: parce por fin UN NUEVO PAIS, ganamos,…..la dignidad de la gente que murió, la dignidad de los líderes sociales, de los estudiantes, mis amigos del barrio. Sin embargo hay otra voz de otra mujer que no se ve en el video que llorando dice: ganamos, POR LOS MUCHACHOS QUE LES SACARON SUS OJOS, POR ELLOS….esta triada contenida en un solo alma social, ejemplifica este sentido momento, no sólo el sentir de los jóvenes en muchos escenarios nacionales, sino gente mayor que han luchado desde hace décadas por un país sin violencia y exclusión social. Si se repara la lingüística de estos jóvenes, lo que viven es un estado de catarsis socio-histórico, de desligamiento pretérito de una violencia social que asumen en la forma de represión interna a su ser y que pretenden superar desde ese mismo momento. Que significaría para ellos un nuevo país? No sólo un país sin tantas injusticias sociales, es también una nueva sociedad sin violencia estatal y paraestatal contra los jóvenes y aquellos que se oponen al régimen. En el fondo es una lucha contra esa generatriz keresiológica, de donde vienen esos actos de crueldad contra la sociedad colombiana.    

Pero no sólo esperanza brotaba de esos votantes, había también alegría porque “posiblemente” la economía se distribuiría más humanamente en un país ubicado entre los diez peores mundiales con desigualdad en el ingreso, la posibilidad de integrar la educación pública y de calidad a los sectores más desprotegidos, o de recuperación de derechos laborales perdidos en los últimos gobiernos y otras medidas económicas propias de un estado del bienestar, como si los mismos hubiesen saltado en el tiempo más no en el espacio y estuviesen cohabitando oníricamente en un futuro de miel social de la justicia, por tanto estos jóvenes vivían en la esperanza más que en la realidad, ya que esta sólo se puede comprender en su dimensión futura, donde como dijo un alcalde, la esperanza había triunfado sobre el terror, sin embargo, interpreto que el elemento fundamental o de más fuerza en esta ecuación de muchas variables, y que los votantes sintieron en lo más profundo de su ser expresado en forma de llanto, es la esperanza de erradicar el fúnebre estatu-quo social del keresismo, el luctuoso Estado keresiano, o dicho de otra forma, han exorcizado el espíritu de las keres, produciendo una profunda catarsis social.    

A partir de la humilde percepción anterior, creo que se puede «ampliar» la posibilidad disyuntiva del estudio de la lógica de la muerte desde perspectivas sociales y psicológicas: un camino ya abierto a través de la tanatología y otra senda por construir que podríamos llamarle la keresiología.

Libre soy de sentimiento de culpa.

Con el auspicio de la Universidad del Purgatorio.

C.I. LOGOS.